Como Londres ya me lo conocía de pe a pa y además me gustan todas las formas de transporte, decidí llevarme a mis padres de vacaciones a España. Primero fuímos en autobús hasta el aeropuerto:Después de un retraso considerable nos subimos al avión y empezamos a pelearnos con el cinturón para niños y bebés (mi primo Max me había insistido: "Lisa, ponte el cintalón"), pero una vez colocado (y después de llorar un rato para que todos supieran que iba a bordo) me quedé dormida para el resto del viaje:
En Madrid hice muchos amigos, pero sobretodo mi primo Mateo, de Jerez, con el que estuve hablando largo y tendido. Me lleva un poco de ventaja porque ya anda y da palmas, pero nos entendimos bien. También conocí a las amigas y amigos de mi madre y sus peques, muy simpáticos todos. De momento, soy yo la más pequeña, pero cuando crezca, se van a enterar. Además me pusieron ya los pendientes y no lloré.
Nos fuímos de paseo por el Madrid de los Austrias con más amigos de mis padres, y hasta se tomaron una cerveza en una terraza en las Vistillas (yo estuve principalmente durmiendo, pero también tomé un poco de leche en los jardines de Sabatini). Tengo que decir que el Metro de Madrid es mucho mejor que el de Londres, se duerme tan bien. Todo el mundo me regaló muchas cosas. Lo que más me gustó de la casa de los abuelos Rufino y Fuensanta es que tenía una habitación para mi sola donde dejar todos los modelitos y cambiarme los pañales. Estoy deseando volver.
Después de Madrid, cogimos el AVE y en menos que un bebé se echa una siesta ya estábamos en Reus, siguiente etapa de las vacaciones. El AVE también me gustó mucho: colgué mi chaquetita de caperucita rosa en el colgador y me puse a dormir, mmmm. En Reus volví a ver a mi otro primo Max, de Vilanova i la Geltrú, al que le gustan los espectáculos pirotécnicos. Vinieron a verme los primos, primas, tíos y tías de mi padre desde diferentes puntos de la geografía catalana - y me trajeron más ropita y regalos, uf, casi no me cabían en la maleta. Uno de los días fuímos a comer a un chiringuito de la playa de Cambrils, pero yo preferí comer mi leche materna de siempre. También me llevé a mis padres a Barcelona, donde conocí a más amigos y nos dimos una vuelta por el barrio Gótico, donde también se duerme muy bien.
En resúmen, unas vacaciones muy completitas y además con un fantástico veranillo de San Miguel, y aprovechando que mi avi se llama Miquel le dejé a mi primo Max que soplara una vela. Y al final volvimos a Londres en avión otra vez. Ya soy una experta del cinturón de bebé.




